Familias que tienen un niño o niña con autismo
Todos
los padres y madres, cuando esperan la llegada de un nuevo hijo, anhelan que
venga completo, sano y, de ser posible, hermoso. Se trata de un proceso natural
y de un derecho legítimo, por eso, cuando luego del nacimiento se les informa
que su hijo tiene una discapacidad, sucede el devenir de sentimientos
encontrados que sólo con el paso del tiempo se irán acomodando.
Los
padres de niños y niñas con autismo generalmente no viven así el proceso, pues
son niños que suelen parecer sin complicación en los primeros dos o tres años
de vida (algunos tardan más tiempo en evidenciar el problema).
Debido
al natural deseo de que las cosas estén lo más bien posible, suele ser que los
padres no reconozcan los primeros comportamientos irregulares de su hijo, y
sólo cuando son muy evidentes acuden en busca de ayuda.
Sin
embargo, en México el autismo es todavía un trastorno poco conocido en el
ámbito profesional, por lo que un diagnóstico asertivo puede tardar en llegar,
y ese tiempo resulta valioso tanto para el niño como para sus padres.
Las
personas con autismo evidencian un conjunto de manifestaciones que suelen ser
confundidas con otros trastornos como la esquizofrenia, el estado epiléptico
del pequeño mal, el síndrome de Rett, y otros más, que los profesionales deben
conocer y diferenciar con oportunidad para orientar a los padres y encaminar el
tratamiento.
Vivir con un niño(a) con autismo significa pensar en todo momento en lo que éste necesita
tener y lo que se debe evitar (lo que le altera), pero muchas veces son
estímulos que no pueden manipular sus padres. Es restringir la vida social de la familia. Es ser juzgado equivocadamente debido a los comportamientos de su
hijo. Es también tener pocas
oportunidades terapéuticas, educativas y asistenciales apropiadas para su
hijo(a) con autismo. |