Según el Manual de los Trastornos Mentales (a partir del DSM IIIR) se clasifica al autismo como un Trastorno Generalizado del Desarrollo, de origen neurobiológico, que altera a las áreas de: la comunicación, la socialización, la psicomotricidad y la inteligencia, con restricción en los intereses y con manifestación de movimientos estereotipados; características que en conjunto le dan cierta tipicidad característica.
Las manifestaciones del trastorno no son iguales en todos los individuos, pues depende del grado de afectación. Una valoración especializada ayuda a ubicar el nivel de profundidad dentro de una clasificación existente, de donde se deberá partir para complementar la valoración multidisciplinaria y llegar a la determinación de sus necesidades particulares.